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Si estás empezando en el mundo de la música o nunca te has adentrado a profundidad en el estudio musical teórico probablemente piensas que no existe el «mi» o el «si sostenido». Si quieres expandir tu conocimiento musical quedate porque tenemos contenido de gran valor para ti. Para desmentir este mito necesitamos retroceder y hablar del origen del mismo.

Enarmonía

Seguramente ya conoces la definición de la misma, pero sino, aquí te explicamos. Consiste en dos sonidos que poseen distintos nombres pero suenan igual (en el sistema temperado), como lo pueden ser «Do sostenido» y «re bemol».

En este ejemplo podemos apreciar como están señaladas las enarmonías en las teclas negras del piano. «Do sostenido» y «re bemol»; «re sostenido» y «mi bemol. En eso consiste la enarmonía.

Ahora bien, el «mi sostenido» es enarmónico con «fa», asimismo como el «si sostenido» lo es con el «do». Esto por supuesto ocasiona rechazo en la mente de aquellos que están iniciando o bien no han profundizado su estudio musical, puesto que entre las tonalidades principales utilizadas por los mismos destaca principalmente «do mayor» (y por consiguiente «la menor»), en cuyo contexto tonal es muy improbable (pero no imposible) el uso de dichas notas. En realidad, en la mayoría de la música «popular» o «comercial» de hoy en día son utilizadas casi siempre las mismas tonalidades, esto debido a que son más fáciles de manejar y de digerir para todo compositor o cantautor a lo largo de su proceso creativo, dejando esas tonalidades más complejas principalmente a compositores de mayor formación y jazzistas, los cuales no sólo dan uso a todas las tonalidades existentes, sino que además muy regularmente cambian de tonalidad en medio de sus obras.

Precedente histórico

Fue en el siglo 18 cuando el gran maestro compositor Johann Sebastian Bach terminó y compiló «el clave bien temperado», que consiste en dos volúmenes de 24 preludios y 24 fugas cada uno (96 obras en total), donde demuestra que con el sistema temperado (principal sistema músical utilizado en la música occidental y que permanece hoy en día) se puede tocar en todas las tonalidades, quebrando así la barrera limitante que existía en la época con respecto a las tonalidades que se podían utilizar para tocar, marcando un antes y un después en la evolución de la música. Son 48 preludios y 48 fugas en todas las tonalidades existentes, además de que en cada obra muy naturalmente suele hacer recorridos (modulaciones) por otras tonalidades para enriquecer sus composiciones.

Esta hazaña que fue lograda en el año 1722 se encargó de desmentir la inexistencia del referido «mi y si sostenido», ya hace 300 años de la publicación de este artículo, por lo que hoy no sólo aprendiste que son notas perfectamente comúnes y correctas, sino además descubriste que la demostración más contundente de este hecho hoy cumple 300 años.

Como conclusión de este enriquecedor descubrimiento musical, te regalamos para tu deleite esta hermosa pieza donde podrás apreciar ambas notas que forman parte del título de este artículo, se trata del Preludio y fuga en «do sostenido mayor» número tres del primer libro del clave bien temperado. Que lo disfrutes, ¡felices 300 años del clave bien temperado!

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